Cala de la Mina, en El Albir, con aguas turquesas y transparentes, veleros fondeados y los acantilados de la Serra Gelada al fondo.

Cala de la Mina (El Albir): historia, acceso y snorkel en la Serra Gelada

La Cala de la Mina es la más salvaje y solitaria de las tres calas de El Albir. Se esconde al pie de los acantilados de la Serra Gelada: sin arena, sin chiringuitos y casi sin gente, con un agua tan transparente que se ha ganado fama de ser uno de los mejores rincones para hacer snorkel de toda la zona. Y su nombre no es casualidad. Aquí hubo minas de ocre, y todavía quedan sus huellas repartidas por el barranco.

Como vecino del Albir, es de esas calas que solo enseñas a quien de verdad quieres que conozca la sierra por dentro. Te cuento qué vas a encontrar, cómo llegar sin sustos, la historia real de sus minas y cómo aprovecharla al máximo.

Qué es la Cala de la Mina y por qué merece la visita

Es una cala rocosa y virgen dentro del Parque Natural de la Serra Gelada, entre las bahías de Altea y Benidorm. Nada de arena fina: aquí hay roca, cantos rodados y plataformas de piedra que se meten en el mar. No tiene socorrista, ni duchas, ni papeleras. Lo que llevas, te lo vuelves a llevar.

A cambio, ofrece cuatro cosas que casi ninguna otra cala de la comarca reúne a la vez:

  • Aguas cristalinas en tonos entre azul oscuro y esmeralda, con muy buena visibilidad cuando el mar está en calma.
  • Tranquilidad real: el acceso a pie desanima al turismo de toalla y sombrilla, así que rara vez está masificada.
  • Fondos marinos protegidos, con praderas de posidonia y bastante vida para el snorkel.
  • Un valor histórico único, el de sus antiguas minas de ocre, que no encontrarás en las calas vecinas.

Es, en resumen, la opción para quien busca naturaleza y silencio por encima de comodidades.

Dónde está y cómo llegar

La cala está en el extremo norte de la Serra Gelada, en el término de l’Alfàs del Pi, muy cerca del Faro del Albir. Hay dos formas de llegar: a pie o por mar.

A pie, por el camino del faro

Es el acceso más habitual y también el más bonito.

  • Punto de partida: el aparcamiento del Centro de Interpretación del parque, al final del Camí del Far. El parking es gratuito, pero en temporada alta y fines de semana se llena temprano; ve pronto.
  • Recorrido principal: una pista asfaltada de unos 2,5 km (unos 5 km ida y vuelta) hasta el faro, con pendiente suave, miradores y paneles informativos. Este tramo es cómodo y apto para familias. Si te apetece hacerlo con calma, tienes todos los detalles en el paseo hasta el Faro del Albir.
  • Desvío a la cala: poco antes del faro sale, a la izquierda, un sendero de tierra y piedra suelta que baja fuerte hacia las minas y la cala. No está señalizado como los demás caminos y no es apto para carritos ni para personas con movilidad reducida.

Cálculo aproximado: entre 20 y 30 minutos desde el aparcamiento hasta la orilla, según tu ritmo. La vuelta, cuesta arriba, pide algo de forma física. Evita bajar tras lluvias o con oleaje: las piedras resbalan.

Por mar, en kayak o paddle surf

Es la opción más cómoda y, en verano, la que muchos prefieren para esquivar el calor de la caminata.

  • Se sale desde la Playa del Albir bordeando la costa (unos 2 km), o desde la bahía de Altea.
  • Fondea con cabeza: usa las boyas ecológicas cuando existan y no eches el ancla sobre la posidonia.
  • Mira siempre el parte de viento y oleaje. Si sopla levante o el mar está rizado, mejor dejarlo para otro día.

Aparcamiento y transporte público

Además del parking gratuito del centro de interpretación, puedes llegar en TRAM (con parada en L’Alfàs, Altea o Benidorm) y enlazar con autobús o a pie hasta El Albir. Desde la Avenida del Albir se accede caminando al inicio de la ruta del faro.

La historia: las minas de ocre del Albir

Aquí está lo que hace especial a esta cala, y lo que casi ningún artículo cuenta bien.

El ocre es una mezcla de arcilla con óxidos de hierro que se usa desde la antigüedad como pigmento: para pinturas, para teñir telas y, en la zona, incluso para pintar los zócalos de las casas. En el barranco que baja hasta esta cala hubo una explotación para extraerlo, y de ahí viene el nombre.

La mina se conocía como «Virgen del Carmen». Según la documentación municipal de l’Alfàs del Pi y la propia Generalitat Valenciana, fue una explotación a pequeña escala que funcionó desde mediados del siglo XIX hasta comienzos del XX.

A finales del XIX la administraba una familia alfasina, los Soler-Devesa, a quienes en el pueblo todavía se conoce por el apodo «de la mina». El capataz era Miguel Soler Devesa, que en 1888 emigró a Argelia y dejó a su esposa, Esperanza, al frente de los trabajadores. El titular legal de las concesiones era el comerciante alicantino Julio Pillet Blanc, cuya solicitud fue autorizada por real decreto en diciembre de 1886.

El sistema de trabajo era ingenioso para su época: el mineral se cargaba en vagonetas que descendían por unos raíles sostenidos por pilares a lo largo del barranco, hasta la orilla. Allí se pasaba a barcazas que lo llevaban a un barco fondeado en la bahía.

Hoy, esa historia sigue a la vista como un pequeño conjunto de arqueología industrial:

  • Los restos de la vivienda del capataz y otras dependencias, en ruinas.
  • La línea de pilares que bajaban por el barranco sosteniendo los raíles.
  • Las bocas de las galerías excavadas en la ladera, reconocibles por el tono rojizo de la tierra.

Una advertencia importante: no entres en las galerías ni cuevas. No están acondicionadas y hay riesgo real de desprendimientos y falta de oxígeno. Se contemplan desde fuera, y con eso ya impresionan.

Cómo es la cala hoy: paisaje y geología

La Serra Gelada es un macizo costero que emerge de golpe del mar en forma de acantilados monumentales. En sus paredes se leen calizas y margas con pliegues y fallas, y esos tonos ocres y rojizos que delatan el hierro. Bajo el agua se alternan plataformas rocosas, bloques sumergidos y manchas de posidonia.

La cala en sí es pequeña, de apenas unas decenas de metros, orientada al noreste y algo resguardada por el relieve, lo que ayuda a que el agua se mantenga clara y tranquila con mar en calma. No esperes comodidades: espera piedra, mar y silencio.

Fauna y flora que vas a ver

En tierra domina el matorral mediterráneo: palmito, lentisco, romero, tomillo y pino carrasco en las laderas. En primavera, las aromáticas se disparan y atraen a los polinizadores.

En el aire, es zona de aves marinas y rapaces: cormorán moñudo, gaviotas y, con suerte, halcón peregrino, además del paso de migratorias.

Y bajo el agua está lo mejor para el snorkel: sargos, alguna morena, pulpos, estrellas de mar y las praderas de posidonia, ese bosque submarino que oxigena el agua y protege la costa. Mar adentro, en amaneceres y atardeceres, no es raro avistar delfín mular.

Qué hacer en la Cala de la Mina

Snorkel y buceo ligero

Es el gran atractivo. Con mar plato y buena visibilidad, el fondo rocoso y la posidonia cercana convierten cualquier chapuzón en una inmersión pequeña pero muy vistosa. Lleva máscara, tubo y escarpines (el fondo es de roca), y una camiseta con protección UV si vas a estar rato boca abajo. Norma de oro: no toques ni pises la posidonia, no remuevas el sedimento y no des de comer a los peces.

Kayak y paddle surf

La ruta costera desde la Playa del Albir es preciosa, y de camino puedes asomarte a las otras calas si el mar acompaña. Lleva cabo de amarre y respeta las boyas de fondeo.

Fotografía y observación

La hora dorada, con el ocre de los acantilados contra el azul del mar, es de postal. Los miradores del camino al faro dan encuadres limpios, y unos prismáticos te sirven para las aves y, con suerte, para los cetáceos.

Qué llevar y normas del parque

Antes de ir, mete en la mochila:

  • Agua (mínimo 1,5 litros por persona) y algo de comer: aquí no hay nada.
  • Protección solar: gorra, gafas y crema. Hay poca sombra.
  • Calzado doble: zapatilla para el camino y escarpines para el baño.
  • Móvil cargado; la cobertura es irregular en algunos tramos.
  • Una bolsa para llevarte toda tu basura.

Y respeta las normas del Parque Natural de la Serra Gelada, que existe precisamente para que esto siga siendo así:

  • No arranques plantas ni te lleves rocas o fósiles.
  • No molestes ni alimentes a la fauna.
  • Prohibido el fuego y fumar en el parque.
  • Perros con correa y recogiendo sus excrementos.
  • Nada de acampar ni de ruidos molestos.
  • Circula solo por los caminos autorizados y, en el agua, respeta la posidonia y la señalización náutica.

Mejor época para ir

  • Primavera y otoño: el mejor momento. Clima suave, floración y muy poca gente.
  • Verano: ideal para baño y snorkel, pero ve temprano para aparcar y evitar el calor de la subida.
  • Invierno: paisajes limpios, luz nítida y la sierra casi para ti solo.

El atardecer, en cualquier estación, es cuando la cala está más bonita.

Cala de la Mina, del Metge o del Amerador: cuál elegir

El Albir tiene tres calas hermanas bajo la sierra, y conviene saber en qué se diferencian antes de decidir. Lo tienes todo comparado en la guía de las tres calas de El Albir, pero en corto:

  • Cala de la Mina: la de mayor interés histórico por sus minas de ocre, algo más resguardada y con snorkel muy agradecido cuando el mar está plano. Su descenso final es el más exigente.
  • Cala del Amerador: muy pequeña y poco profunda, perfecta para iniciarse en el snorkel; el acceso es corto aunque irregular.
  • Cala del Metge: la del aislamiento máximo y vistas más amplias, pero con los accesos más duros. Para senderistas con experiencia.

Preguntas frecuentes

¿Hay servicios en la Cala de la Mina? No. No hay socorrista, baños, duchas ni chiringuito. Tienes que llevar todo lo necesario y recoger tus residuos al marcharte.

¿Es peligrosa la bajada? El último tramo es empinado y de tierra suelta. Con buen calzado y sin prisas es asumible para alguien en forma, pero conviene evitarlo en días de lluvia u oleaje.

¿Puedo ir con niños? La ruta hasta el faro, sin problema. El descenso a la cala solo con niños acostumbrados al sendero, con calzado adecuado y siempre con un adulto delante y otro detrás.

¿Es buena para hacer snorkel? Sí, con mar en calma. Fondo rocoso, aguas claras y posidonia cerca. No olvides los escarpines.

¿Se practica nudismo? De forma ocasional, sobre todo en temporada baja. No es una cala nudista oficial, pero conviven sin problema bañistas de todo tipo.

¿Mejor llegar por mar o por tierra? Por mar es cómodo si dominas el kayak o el paddle y el parte marítimo es favorable. Por tierra disfrutas de los miradores y los paneles del camino del faro. En verano, muchos prefieren el mar.

Un plan redondo alrededor de la cala

Mi recomendación de vecino: reserva la Cala de la Mina para un día de mar en calma, bájala con calma y súbela sin prisa. Y al terminar, cuando el hambre aprieta después de la caminata, tienes buenas opciones para reponer fuerzas en los restaurantes de El Albir.

Si estás preparando tu visita —o pensando en algo más que una escapada— en todo lo que ofrece El Albir encontrarás el resto de rincones, playas y consejos para moverte por la zona como uno más. O si quieres seguir explorando otras opciones ve nuestra guia de las Calas del Albir

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