Del Castillo de Polop, hablando claro, queda poco: tramos de muralla, cimientos y el arranque de las torres (la foto arriba es una recreación de como pudo ser). Pero es de los pocos sitios de la Marina Baixa donde puedes estar de pie sobre el escenario exacto de una matanza del siglo XVI, dentro de un cementerio que un escritor convirtió en literatura, y con el Ponoig enfrente y el mar al fondo.
Y hay un motivo por el que a los que vivimos en el Albir esto nos toca de cerca: durante casi cuatro siglos, Alfaz del Pi dependió de este castillo.
Aquí tienes qué se conserva, cómo subir desde el pueblo y qué pasó realmente allí arriba.
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ToggleDónde está y cómo llegar desde el Albir
El castillo corona el cerro que domina el casco antiguo de Polop de la Marina, en la zona conocida como el Cementerio Viejo. Se sube a pie por un camino que sale del propio pueblo.
Desde el Albir son unos 10 kilómetros por La Nucía, entre 15 y 20 minutos en coche.
Para el acceso a pie: desde la entrada del pueblo, por las calles Sant Josep y Sant Ferran, se llega a la Plaza Diputación y al Carrer Castell, en lo alto de la colina junto a la iglesia de Sant Pere Apòstol. Desde ahí arranca la última subida.
Hay un mirador con aparcamiento amplio en la parte alta del pueblo. El casco antiguo es de calles estrechas: no intentes subir en coche hasta arriba.
Justo antes del último tramo está el Bar El Castell, con terraza y vistas a la costa. Es el sitio lógico para parar a la vuelta.
Qué queda hoy
Sin adornos: el castillo como tal no existe. Los conflictos que protagonizó acabaron con sus construcciones interiores derribadas, y los materiales se reaprovecharon para levantar la ermita vecina.
Lo que sí se conserva y se puede ver:
- Restos de murallas con torres rectangulares y dos semicirculares.
- Cimientos de las dependencias internas.
- El aljibe, la pieza más reconocible del conjunto.
- Los restos de la torre del homenaje, alrededor de los cuales se organizó el viejo cementerio.
- El mirador, con vista al Ponoig —el «león dormido» del que hablaba Gabriel Miró, 1.181 metros— y a la costa.
Si subes esperando algo parecido al castillo de Guadalest, te vas a llevar un chasco. Si subes por las vistas, por el cementerio literario y por pisar el sitio donde pasó lo que pasó, merece mucho la pena.
Historia del Castillo de Polop
Orígenes andalusíes (siglo XII)
La fortaleza es de origen musulmán y se construyó a principios del siglo XII, en época andalusí, como pieza de vigilancia y control del territorio de la Marina. Se levantó sobre un cerro que domina el valle, con técnica de tapial —rápida y con materiales del propio entorno— y un recinto adaptado al terreno.
Al amparo del castillo creció la población árabe de Polop, y hasta él llegaba el agua de los cauces del entorno: Algar, Guadalest, Chirles y Gulapdar.
Conviene situarlo en su cadena: siglos antes, la costa ya estaba ocupada, como demuestra la villa romana de l’Albir. Lo que cambia en época andalusí no es la presencia humana, sino dónde se pone: se abandona el llano costero y se sube a la montaña.
Al-Azraq y la resistencia mudéjar
Polop fue conquistada por las tropas de Jaime I y fue escenario de varias acciones cruentas durante las revueltas de Al-Azraq, el caudillo mudéjar que mantuvo en jaque a la Corona de Aragón durante décadas.
La represión y el perdón posterior están documentados: el 8 de abril de 1276, Jaime I perdonaba a los musulmanes de Orcheta y Polop tras su rebelión, otorgándoles, por medio de sus señores, las condiciones para mantenerse en dichas alquerías.
De la Corona a los señores
Tras fijarse los límites del Reino de Valencia en el Tratado de Almizra, Polop quedó entre las posesiones de Jaime I. A partir de ahí, el castillo cambió de manos así:
1268 — Doña Berenguela Alfonso. Cesión de Jaime I. Al morir ella sin descendencia, las tierras vuelven a la Corona.
1271 — Beltrán de Belpuig. Jaime I le cede castillo y villa tras la rebelión de Al-Azraq, con la condición de que fijase allí su residencia para controlar a la población musulmana.
1290 — Bernardo de Sarriá. Alfonso le cede los castillos de «las montañas», Polop entre ellos.
Siglo XIV — Infante don Pedro. Sarriá muere sin descendencia legítima y le lega sus posesiones.
1355 — Infante Alfonso de Aragón y Foix, primer conde de Denia. Herencia de su padre, el infante don Pedro.
Siglo XV — Juan de Aragón, conde de Denia y duque de Gandía. Por herencia.
Siglo XV — Ruy Díaz de Mendoza. Juan de Aragón le cede el castillo en agradecimiento por los servicios prestados.
Desde mediados del siglo XV hasta mediados del XIX — la familia Fajardo.
La Baronía de Polop: por qué esto nos afecta en el Albir
Aquí está el dato que casi nadie cuenta y que explica el mapa de nuestra comarca.
El paso del señorío a los Fajardo tiene dos versiones según las fuentes: unos autores sostienen que la baronía pasó a esa familia al casar Diego Fajardo con la hija de Ruy Díaz de Mendoza; otros, que fue el propio Ruy Díaz quien en 1457 cedió el señorío a su sobrino Diego Fajardo. Por una vía o por otra, lo cierto es que la familia Fajardo ostentó el señorío hasta mediados del siglo XIX, cuando murió la última baronesa de Polop.
Y lo importante: ese señorío formaba baronía junto con Benidorm, La Nucía, Alfaz del Pi y Chirles.
Es decir: durante casi cuatro siglos, lo que hoy son Benidorm, La Nucía y Alfàs del Pi —y con él, el Albir— formaron una sola unidad señorial administrada desde este cerro. Cuando subes al castillo no estás mirando un monumento de otro pueblo: estás en la antigua cabeza administrativa de tu propio término, algo que enlaza directamente con la historia del Albir y explica por qué durante siglos esto fue campo y no pueblo.
El verano de 1521: la matanza de las Germanías
Este es el episodio que define el lugar, y conviene contarlo bien.
Durante la Guerra de las Germanías, una rebelión tuvo su centro en el Castillo de Polop, donde los sublevados se hicieron fuertes. Fueron vencidos mediante engaño y prácticamente masacrados tras su rendición. Se habla de la matanza de cientos de personas —moriscos que acababan de ser convertidos al cristianismo por la fuerza— en el verano de 1521.
No fueron perseguidos que buscaron refugio y sobrevivieron. Se rindieron bajo promesa y fueron degollados en su mayoría. Ese suelo es el que hoy pisas.
En las revueltas posteriores del siglo XVII la situación se invirtió: fueron los cristianos quienes se refugiaron en el castillo.
Tras la expulsión de los moriscos de 1609, la fortaleza perdió toda función y entró en decadencia definitiva. La defensa del territorio se desplazó entonces a la costa, con el sistema de torres vigía de Felipe II del que forma parte la Torre Bombarda, en la Serra Gelada, y con plazas como el castillo de Altea la Vella.
El cementerio literario: el «huerto de cruces» de Gabriel Miró
En el siglo XIX se instaló el cementerio del pueblo dentro del recinto del castillo, alrededor de los restos de la torre del homenaje. Era pequeño: tumbas en tierra ocupando casi cada rincón, unas pocas hileras de nichos de no más de cuatro alturas y tres panteones destacados.
Gabriel Miró alquiló una villa en Polop y pasó allí los veranos de 1921 a 1928 con su familia, siguiendo el consejo de su amigo, el compositor alicantino Óscar Esplá. Se enamoró del pueblo y lo dejó por escrito en Años y leguas, a través de Sigüenza, su alter ego. Definió este camposanto como un «huerto de cruces», y lo cita en varias de sus obras.
Hoy el recinto está restaurado y convertido en cementerio literario: un espacio cultural con carteles, fotografías del autor y citas de su obra. Se conservan rincones con nombre propio —el panteón del novicio franciscano, la tumba del forastero suicida— y una estatua de Sigüenza.
El Ayuntamiento llegó a presentar el recinto al Concurso de Cementerios de España en la categoría de Mejor Historia Documentada.
Si vienes del norte de Europa y te interesa la literatura española, este es probablemente el rincón más singular de toda la Marina Baixa.
Qué más ver en la misma subida
Ya que subes, el pueblo entero está a cinco minutos a pie:
- La Font dels Xorros, con más de 200 caños —221 según el Ayuntamiento—, cada uno dedicado a una población de la provincia y decorada con mosaicos cerámicos de escudos. Es el otro emblema de Polop junto al castillo.
- La Casa Museo Gabriel Miró, en Villa Pepita, inaugurada en 2015: muebles, fotografías, manuscritos y libros del escritor.
- La iglesia de Sant Pere Apòstol, en lo alto, junto al arranque de la subida.
- El Vía Crucis y el Calvario.
- La ermita vecina, levantada en parte con piedra del propio castillo.
Si quieres profundizar en el patrimonio del municipio más allá del castillo —la leyenda de El Cid, la Ruta del Agua o la cocina local—, lo tienes en Polop, el tesoro histórico olvidado de la Costa Blanca.
Consejos prácticos
Calzado cerrado: es una subida corta pero con pendiente y suelo irregular.
Ve por la mañana o a última hora de la tarde. En verano, a mediodía, la subida es un horno y arriba no hay sombra. Los meses buenos son los de invierno y entretiempo, cuando aquí se puede caminar cómodamente y el resto de Europa no puede.
Combínalo con Guadalest si vienes de fuera. Están a media hora, y tienes cómo llegar detallado aquí. El contraste entre un castillo en ruinas y uno conservado es el mejor plan del día.
La mejor luz para fotos es la de la tarde, con el Ponoig recibiendo el sol de poniente.
No es accesible para sillas de ruedas ni carritos: escaleras, cuestas y firme irregular.
Si te quedas con ganas de más rutas por el interior, tienes recopiladas las excursiones y lugares con encanto cerca del Albir.
Preguntas frecuentes
¿Se puede visitar el Castillo de Polop? Sí. Se accede por un camino que sale del pueblo, en la zona del Cementerio Viejo. El recinto es de acceso libre a pie.
¿Qué queda del castillo? Restos de murallas con torres rectangulares y dos semicirculares, cimientos de las dependencias interiores, el aljibe y los restos de la torre del homenaje, integrados en el antiguo cementerio.
¿De qué época es el castillo de Polop? Es de origen musulmán y se construyó a principios del siglo XII. Fue conquistado durante la campaña de Jaime I y cedido a Beltrán de Belpuig en 1271.
¿Por qué hay un cementerio dentro del castillo? Porque en el siglo XIX se instaló allí el camposanto del pueblo, aprovechando el recinto ya arruinado. Hoy está restaurado como cementerio literario en homenaje a Gabriel Miró, que veraneó en Polop entre 1921 y 1928.
¿A qué distancia está Polop del Albir? Unos 10 kilómetros, entre 15 y 20 minutos en coche por La Nucía.
¿Qué otros pueblos puedo visitar el mismo día? Guadalest, Altea, Sella y La Nucía están todos a menos de media hora. Los tienes comparados en la guía de pueblos cercanos al Albir.
Para terminar
Cuatro siglos de baronía compartida no son un dato de erudito: explican por qué el Albir, Alfàs, La Nucía y Benidorm siguen funcionando hoy como un mismo territorio con cuatro ayuntamientos. Se administraban desde ese cerro. Cuando llegas arriba y ves los cuatro términos de una sola mirada, la lógica del mapa se entiende sola.
Llevo casi veinte años viviendo aquí y escribo esta web para contar la comarca como es, sin folleto: lo que merece la pena, lo que no, y por qué las cosas están donde están.
Si has llegado hasta aquí buscando algo más que una excursión de tarde, aquí tienes por dónde seguir:
- ¿Quieres entender cómo se vive aquí de verdad? → Vivir en el Albir: guía completa
- ¿Estás valorando comprar en la zona? → Guía inmobiliaria del Albir: cómo y dónde comprar
- ¿Solo estás de visita? → Qué hacer en el Albir

