
La Playa del Albir es uno de esos sitios donde el kayak se explica solo. Sales del agua en dos paladas y ya tienes delante la mole de la Serra Gelada cayendo a plomo sobre el mar, con sus calas escondidas a las que solo se llega remando o nadando. No hace falta ser un experto ni traer nada: en verano alquilas un kayak en la propia playa y en diez minutos estás fondeado sobre una pradera de posidonia viendo pasar sargos por debajo del casco.
Esta página está pensada para dos personas distintas. Para el que viene de visita y quiere pasar una mañana en el agua sin complicarse: dónde alquilar, qué tours hay y cuánto cuesta. Y para el que vive aquí o vuelve cada año y quiere remar en serio: por dónde botar, cómo está el mar según el viento, hasta dónde se puede llegar y qué normas hay que respetar dentro del Parque Natural. Vamos por partes.
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ToggleLa Playa del Albir, tu punto de salida
La Playa del Albir no es de arena, es de canto rodado. Esa es la primera cosa que hay que saber, y la que explica por qué el agua es tan transparente: no hay arena en suspensión que la enturbie. Tiene alrededor de un kilómetro de longitud, ondea la Bandera Azul y el fondo baja de forma gradual en los primeros metros, así que meter y sacar el kayak es cómodo. La contrapartida son las piedras: descalzo es un suplicio, y con el kayak cargado, peor. Calzado cerrado, siempre.
Como punto de botadura tiene una ventaja enorme sobre casi cualquier playa de arena de la comarca: está a tiro de pala de la zona más bonita de toda la costa, la cara norte de la Serra Gelada. En cuanto pasas el extremo sur de la playa, la costa deja de ser urbana y se convierte en acantilado y roca virgen. Esa transición, de paseo marítimo a parque natural en cuestión de minutos remando, es lo que hace especial botar aquí.
[TU VOZ: describe el punto exacto por el que tú botas. ¿El extremo sur, cerca de las últimas escaleras? ¿Cómo está la entrada a primera hora, con el mar en calma? Este es el detalle de residente que ningún competidor puede copiar.]
Cómo llegar y dónde aparcar
Se llega por la N-332, tomando la salida hacia l’Albir. El pueblo está a unos 50 km de Alicante y muy cerca de Altea y Benidorm. Una vez abajo, junto al paseo marítimo hay aparcamiento en superficie, que en julio y agosto pasa a ser de pago y se llena temprano. La alternativa es dejar el coche en las calles del interior del pueblo, a cinco o diez minutos andando, donde suele haber sitio gratis casi todo el año.
Si vienes en temporada alta y quieres remar con el mar tranquilo, la recomendación es doble: llega antes de las diez de la mañana, que es cuando aún encuentras aparcamiento y cuando el mar todavía no ha levantado la brisa de mediodía. Los dos problemas se resuelven con la misma decisión: madrugar un poco.
Qué llevar para botar el kayak
El equipo básico para una salida de kayak recreativo en el Albir no tiene misterio, pero conviene no olvidar nada porque una vez en el agua no hay vuelta atrás fácil:
- Calzado cerrado tipo escarpín o cangrejera, imprescindible por los cantos rodados de la orilla.
- Agua, al menos un litro por persona. En verano el sol pega fuerte y no hay sombra en el mar.
- Protección solar resistente al agua, gorra y gafas de sol. La reverberación del agua quema el doble.
- Un bidón o bolsa estanca para el móvil y las llaves. Aquí no se negocia: el móvil se moja.
- Gafas de snorkel si quieres bajar a ver los fondos, que en las calas es la mitad de la gracia.
- Chaleco de ayuda a la flotación. Más abajo explico por qué, aunque cerca de costa no sea obligatorio, es lo sensato.
Las calas de la Serra Gelada que se alcanzan remando
Aquí está el verdadero motivo para hacer kayak en el Albir. La cara norte de la Serra Gelada es una sucesión de calas de roca y canto a las que por tierra es muy difícil bajar, pero que por mar están al alcance de cualquiera con ganas de remar un rato. Todas están dentro del Parque Natural, así que se disfrutan con la vista puesta también en respetarlas. De sur a norte, según sales de la playa, estas son las tres principales.
Cala del Amerador
Es la primera y la más pequeña, apenas veinte metros de arco al pie del Morro del Metge, casi en la misma entrada al parque. El nombre viene de la vieja costumbre de poner a remojo el esparto, «amerar», en sus aguas. Se alcanza en unos minutos desde el extremo sur de la playa y es una buena primera parada para tomar contacto con la roca antes de seguir. Al ser tan pequeña se queda corta si va mucha gente, pero a primera hora suele estar para ti solo.
Cala del Metge
La Cala del Metge, o Cala del Médico, es la más conocida de las calas del Albir y el destino natural de una primera salida. Fondo de roca y canto, agua poco profunda con manchas de posidonia, y una orientación al noreste que la protege de los vientos del sur. En kayak o paddle surf se planta uno allí en cinco o diez minutos desde la playa. Es el sitio perfecto para fondear un rato, echarse al agua con las gafas y ver el fondo sin necesidad de alejarse de la costa.
[TU VOZ: ¿qué has visto tú buceando en el Metge? ¿Bancos de qué peces, a qué profundidad, en qué época del año se ve mejor? Un par de frases tuyas de primera mano valen más que toda la ficha técnica.]
Cala de la Mina
La tercera y la más ambiciosa de las tres. Está al pie del Faralló de la Serra Gelada, ya cerca del faro, y desde la playa del Albir son unos dos kilómetros bordeando la sierra. Debe su nombre a las antiguas minas de ocre que hay junto a ella. Los fondos son rocosos y con mucha vida —se ven sargos, meros, algún pulpo, estrellas de mar— y es zona de fondeo de embarcaciones, que aquí amarran en boyas ecológicas para no dañar el fondo. Llegar en kayak hasta la Mina y volver es ya una remada con entidad, no un paseo; conviene hacerla con el mar en calma y sabiendo que no hay atajos si el viento cambia.
[TU VOZ: ¿has remado tú hasta la Mina? ¿Cuánto se tarda a ritmo tranquilo, cómo está el mar en ese tramo pegado al acantilado, hay algún punto donde el viento entre de golpe? Esto es información que solo da quien lo ha hecho.]
Remadas largas: hacia Altea y hacia Benidorm
Para quien ya tiene fondo y quiere más, el Albir es un buen campo base en las dos direcciones. Hacia el sur, rodeando la Punta del Cavall bajo los acantilados más altos, se llega a la Illa Mitjana —la llamada isla de los pulpos, a mitad de camino con Benidorm— y a las calas de Tío Ximo y la Almadrava. Ojo con la Illa Mitjana: es zona de anidamiento de aves y está prohibido desembarcar en ella. Hacia el norte, la remada es más plácida, con la bahía protegida de Altea y la Isla de la Olla como referencia. La travesía completa por la cara exterior de la Serra Gelada, de Altea a Benidorm, es una ruta para kayakistas experimentados y solo con parte de mar bueno, porque en todo ese frente de acantilado no hay un punto de desembarco seguro donde refugiarse.
La Serra Gelada da para mucho más que una salida en kayak: si quieres conocer el parque también por tierra, tenemos una guía de la sierra y sus rutas a pie.
Alquilar un kayak en el Albir
Si vienes sin material, lo más cómodo es alquilar en la propia playa. La opción con salida directa desde el Albir es Marinalia, que gestiona un alquiler de kayak con recogida del material a pocos minutos a pie de la arena. El bono incluye chaleco, taquillas y duchas, y la actividad opera solo en temporada, aproximadamente de junio a octubre. Se reserva online y luego se coordina la hora por teléfono. Los precios rondan los treinta euros el bono según duración, pero conviene confirmarlos directamente en su web antes de ir, porque las tarifas de temporada cambian.
Muy cerca, en Altea, hay dos alternativas consolidadas para alquilar por libre:
- Kayak Club Altea, en Porto Senso (playa de la Olla). Es una empresa veterana, en activo desde 2006. El alquiler de kayak doble ronda los 35 € una hora, 45 € dos horas y 50 € tres horas, con remo, chaleco y seguro incluidos. Las tarifas son por kayak, no por persona.
- Motos de Agua Altea, en Marina Greenwich (Campomanes). Alquiler libre con tarifas publicadas en su web: el kayak individual sobre 25 € la hora, el doble sobre 30 € y el triple sobre 40 €, con descuentos al ampliar a dos o tres horas.
Todos estos precios son orientativos y de temporada; el sentido común dice confirmarlos en la web de cada empresa antes de contar con ellos, porque varían de un año a otro.
Tours guiados con snorkel
Si prefieres ir acompañado de un monitor, aprender la técnica o simplemente que alguien te lleve a los mejores sitios sin pensar, la opción es un tour guiado. La mayoría salen de Benidorm o de Altea más que del propio Albir, pero recorren la misma costa de la Serra Gelada.
El operador más conocido es Capitán Kayak, que sale de la playa del Club Náutico de Benidorm. Ofrece varias rutas: una vuelta por la bahía y la costa de unas dos horas y media, una travesía a la Isla de Benidorm de un par de millas, y una ruta más larga de cuatro horas a la Illa Mitjana por la Serra Gelada, esta última solo si el mar acompaña. Los tours incluyen monitor titulado, todo el material, seguro y fotos del recorrido. Los precios orientativos que circulan en las plataformas van de unos 40-45 € por persona la ruta de bahía a unos 60 € la travesía a la isla; la ruta larga de la Serra Gelada no tiene precio público y hay que consultarla.
También hay excursiones de kayak con snorkel que salen desde la propia Playa del Albir y se pueden reservar por adelantado; puedes consultar disponibilidad y precio del tour de la Serra Gelada aquí. Como con todo, confirma el punto y la hora de encuentro al reservar, porque cambian según la temporada.
El estado del mar: viento, oleaje y mejor época del año
El Mediterráneo de aquí es traicionero precisamente por lo tranquilo que parece. Puede estar como un plato a las nueve de la mañana y picado a la una. La clave son los dos vientos dominantes. El Levante, de componente este, es el que levanta oleaje y llega con fuerza: con Levante marcado, la cara de acantilados de la Serra Gelada se pone fea y no es sitio para andar sin puntos de refugio. El Poniente, del oeste, es más seco y en general deja el mar más manejable en esta bahía. La bahía del Albir y la de Altea quedan relativamente resguardadas de los vientos del sur, y las calas orientadas al noreste están protegidas por la propia mole de la sierra.
La regla de oro es remar por la mañana temprano, que es cuando el mar suele estar más plano y la visibilidad bajo el agua es mejor. En cuanto a temporada, el agua ronda los 26-27 °C en agosto y se mantiene templada hasta bien entrado el otoño, con octubre todavía sobre los 24 °C. Para kayak, la primavera y el otoño son posiblemente lo mejor: buen clima, agua cálida y muchísima menos gente que en pleno verano. Y siempre, la víspera, un vistazo al parte de viento y oleaje —AEMET, Windfinder o similar— para no llevarse sorpresas.
[TU VOZ: tú vives esto todo el año. ¿Cuál es tu época favorita para remar aquí y por qué? ¿Hay algún mes que la gente no espera y que es una maravilla? Ese matiz de residente es oro.]
Lo que puedes y no puedes hacer
Remar en el Albir es libre y sencillo, pero se hace dentro de un parque natural protegido y con unas normas de navegación que conviene conocer. No para complicarse, sino porque son las que mantienen esto como está.
Reglas generales de navegación
El kayak sin motor está considerado un artefacto flotante o de playa según la normativa española de embarcaciones recreativas, de modo que no necesita titulación ni matrícula para navegar cerca de la costa. El chaleco salvavidas homologado pasa a ser legalmente obligatorio a partir de las dos millas de la costa; más cerca, la ley no lo exige de forma directa, pero todas las empresas de turismo activo lo entregan y usarlo es sencillamente lo razonable. En el agua no hay margen para el «no pasa nada».
La otra norma clave es la de las zonas de baño. En las playas se considera zona reservada a los bañistas una franja de doscientos metros desde la orilla, donde las embarcaciones no pueden superar los tres nudos y deben entrar y salir en perpendicular a la costa. Y por supuesto, no se navega por dentro de las zonas balizadas con boyas amarillas. Si tienes cualquier duda sobre la normativa concreta de un tramo, la referencia es la Capitanía Marítima.
Normas del Parque Natural de la Serra Gelada
La Serra Gelada y su litoral son parque natural desde 2005, y es el único parque marítimo-terrestre de la Comunitat Valenciana. Eso implica algunas reglas específicas para quien se mete en sus aguas. En las áreas de especial protección marina la velocidad máxima es de tres nudos, y de doce en el resto del parque. No se puede fondear fuera de las boyas ecológicas instaladas a tal efecto, y en ningún caso sobre las praderas de posidonia, que son un hábitat protegido. La Illa Mitjana y el Illot de Benidorm tienen el acceso restringido y no se puede desembarcar en ellos. Son normas fáciles de cumplir y todas apuntan a lo mismo: que el fondo y las aves sigan ahí el año que viene.
Qué vas a ver: fondos, posidonia y acantilados
Buena parte de lo que hace inolvidable remar aquí no está en la superficie, sino debajo y encima de ella. Bajo el kayak, el fondo combina praderas de Posidonia oceanica —esa planta marina endémica del Mediterráneo, protegida, que es fábrica de oxígeno y guardería de peces— con paredes de roca vertical tapizadas de gorgonia roja. Entre esos fondos se mueven salmonetes, sargos, meros, sepias, pulpos y estrellas de mar, y con suerte se ve alguna nacra, el gran molusco protegido que hoy está en peligro crítico. En días de calma la visibilidad supera con facilidad los diez o quince metros, así que muchas veces no hace falta ni sumergirse para ir viendo el fondo desde el kayak.
Y luego está lo de arriba. Los acantilados de la Serra Gelada superan los trescientos metros y son de los más altos del Mediterráneo, coronados por una duna fósil colgada considerada de las más altas de Europa. En esas paredes anidan el halcón peregrino, el cormorán moñudo, la gaviota de Audouin y el paíño europeo, la más pequeña de las aves marinas del Mediterráneo, que cría en la Illa Mitjana. En las aguas del parque vive además una población estable de delfines mulares. Remar pegado a esa pared de roca, con las aves entrando y saliendo de las repisas y el agua turquesa debajo, es una de esas experiencias que justifican por sí solas venir al Albir.
Un día redondo: kayak, faro y snorkel
Si quieres exprimir la jornada, la combinación que mejor funciona es sencilla. Reserva el kayak para primera hora, cuando el mar está tranquilo, y dedica la mañana a remar hasta las calas del Metge o de la Mina, fondeando para hacer snorkel donde el fondo lo pida. A media mañana, cuando empiece a entrar la brisa y el agua se rice, es buen momento para volver a tierra.
Por la tarde, ya en seco, el complemento natural es el paseo hasta el Faro del Albir, un camino asfaltado y cómodo de dos kilómetros y medio dentro del mismo parque, con miradores sobre toda la costa que has remado por la mañana. Ver desde arriba las calas por las que has pasado en kayak le da a todo otra dimensión.
Y si el que te ha enganchado ha sido el mundo de debajo del agua más que el remo, tenemos una guía de snorkel en el Albir con los mejores puntos para echarse al agua con las gafas.
El kayak es solo una de las muchas cosas que se pueden hacer aquí. Si estás organizando tu visita, echa un ojo a todo lo demás en nuestra guía de qué hacer en El Albir.
Y para conocer el pueblo a fondo antes de venir, este es nuestro rincón dedicado a El Albir: quien vive aquí desde hace veinte años te cuenta lo que no sale en las guías al uso.
